Genética: el nuevo frente de batalla contra la malaria en África

8/7/2022

Genética: el nuevo frente de batalla contra la malaria en África

La malaria es una de las enfermedades más antiguas de la humanidad y actualmente sigue suponiendo un reto para la salud pública en todo el mundo. Esta enfermedad ha incidido enormemente en África, en particular en la región subsahariana, y los estudios indican que quienes viven en la pobreza, en especial mujeres y niños, tienen más riesgo de sufrir los efectos más graves de la enfermedad.

Los parásitos que causan la enfermedad se propagan entre los humanos por la picadura de la hembra del mosquito Anopheles, y provoca fiebre alta, coma y, en los casos más graves, la muerte. Ciertas estrategias de prevención y tratamiento, como el control de vectores, los tratamientos antipalúdicos y las vacunas, han ayudado a mitigar la carga de esta enfermedad durante las dos últimas décadas, pero el número de casos está aumentando de nuevo.

Prevalencia de la malaria en África

África es el epicentro de las muertes relacionadas con la malaria. Solo en el África subsahariana, aproximadamente 405 000 personas mueren al año por malaria. Según el Informe mundial sobre la malaria de 2021, seis países del África subsahariana sumaban el 55 % de todos los casos del mundo: Nigeria (27 %), la República Democrática del Congo (12 %), Uganda (5 %), Mozambique (4 %), Angola (3,4 %) y Burkina Faso (3,4 %).

El África subsahariana tiene índices de transmisión más altos por sus climas tropical y subtropical húmedos, un entorno ideal para la reproducción de los mosquitos que transmiten la enfermedad. Además, a causa del subdesarrollo de la región y el limitado acceso a centros de salud –especialmente en las zonas rurales–, los efectos de la malaria se exacerban en los países subsaharianos.

Métodos de prevención y tratamiento de la malaria

Si se detecta en sus primeras etapas, se dispone de servicios de atención y recursos sanitarios, la malaria se puede prevenir y tratar. Los exitosos métodos de prevención y tratamiento introducidos en los últimos 20 años incluyen medicamentos antipalúdicos, vacunas y control de vectores. Aunque se estima que con estos métodos se han podido evitar unos 1700 millones de casos entre 2000 y 2019, los estudios indican que su eficacia está menguando.

Los últimos informes sugieren que tres de los cinco parásitos de la malaria que afectan a los humanos han desarrollado resistencia a los antipalúdicos, por lo que se ha reducido su eficacia y ha aumentado el riesgo de resistencia cruzada. Se ha observado una resistencia similar a los insecticidas químicos que se utilizan en espray en los domicilios y para tratar los núcleos de mosquitos.

La vacuna Mosquirix reduce significativamente los efectos de la malaria y los casos fatales de la enfermedad en niños. Aunque los expertos creen que la vacuna podría salvar a decenas de miles de niños cada año, parece que solo evita 4 de cada 10 casos.

Tecnología genética

Como aumentan los casos de malaria y se reduce la eficacia de los métodos de actuación actuales, parece que no se cumplirá el objetivo de la OMS de reducir los casos de malaria un 90 % en 2030. Es fundamental desarrollar nuevos métodos de tratamiento, prevención y control resistentes para poder integrarlos en las estrategias actuales.

Target Malaria es un consorcio de investigación sin ánimo de lucro que desarrolla «tecnologías genéticas rentables y sostenibles para modificar los mosquitos y reducir la propagación de la malaria» que podrían ayudar en la lucha actual contra la enfermedad. Lideran la investigación en unos mosquitos modificados genéticamente que, cuando se liberan en el medio ambiente para aparearse, tienen menos descendientes hembra o no pueden transmitir los parásitos de la malaria.

En un artículo de referencia publicado en febrero de 2022, Target Malaria anunció que sus científicos habían liberado grupos de mosquitos Anopheles macho modificados genéticamente en la selva de Burkina Faso con el fin de estudiar su respuesta al entorno, comportamiento y nivel de supervivencia. Las observaciones iniciales indican que las modificaciones han mermado la movilidad de los parásitos y su supervivencia en comparación con los insectos salvajes. Como las modificaciones genéticas se transmiten a la descendencia, podrían reducir la capacidad de propagación del mortal parásito si se dirigen a poblaciones dañinas específicas.

Aunque la tecnología aún está en sus primeras fases de desarrollo, la investigación promete una posible solución para detener la malaria en su origen con un impacto mínimo sobre la biodiversidad y el medio ambiente.

«Aunque la liberación a pequeña escala no tiene como fin utilizarse para controlar la malaria, sí supone un hito importante para que el equipo pueda recopilar información y conocimientos y desarrollar sus capacidades locales. Los datos científicos que obtengamos serán fundamentales en el desarrollo de las próximas fases»
Profesor Abdoulaye Diabaté, investigador principal de Target Malaria, Burkina Faso

Los métodos de control más sostenibles, como los que se basan en tecnología genética, pueden ayudar a erradicar casi por completo la malaria en África. Además, son una oportunidad para que las naciones más pobres del continente consigan desarrollarse y ampliar su horizonte para las generaciones futuras.

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