La tasa digital en Ghana: ¿un impuesto adecuado para todos?

17/6/2022

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Los expertos han alabado a menudo la economía ghanesa por ser una de las más prósperas de África.

Sin embargo, los desafíos sin precedentes que estamos viviendo estos últimos años, como la pandemia mundial de COVID-19, el cambio climático y la crisis de Ucrania, han acabado por agotar la nación.

En cuanto a la economía, su ineficaz sistema de empréstitos y préstamos, el riesgo de inflación, la dependencia de las exportaciones de materias primas y la degradación medioambiental siguen siendo problemas enraizados en el país, y empeoran por la explotación de los enormes recursos naturales de Ghana, como el oro, el petróleo y el cacao.

La respuesta del gobierno a estos problemas no ha hecho más que suscitar controversia. Como solución a los problemas económicos de Ghana se ha implantado una tasa digital que grava con un impuesto del 1,5 % todas las transacciones y pagos electrónicos, las transferencias bancarias y la recepción de dinero del extranjero que superen los 100 cedis (GHS) (unos 12 USD).

Aprobada por el parlamento ghanés en marzo de este mismo año, esta ley ha provocado dudas por el posible impacto en el bolsillo de sus ciudadanos y podría reducir el uso de los pagos móviles, muy populares en el país.

Los analistas reafirman la necesidad de medidas fiscales como esta tasa digital para que Ghana pueda combatir sus retos económicos recientes.

Pagar resulta positivo

Muchos arguyen que la rápida adopción de los pagos móviles son una oportunidad única para aumentar los ingresos fiscales procedentes de ciudadanos previamente «inimponibles».

Los pagos móviles se han vuelto omnipresentes en un país en el que solo el 42 % de los ciudadanos tienen una cuenta bancaria; las transacciones crecen rápidamente y han pasado de 78 500 millones de GHS en 2016 a 953 200 millones de GHS (150 000 millones de USD) en 2021.

El gobierno confía en que esta tasa digital ayude a recaudar 6900 millones de GHS (887 millones de USD) este año. Los ingresos generados con esta tasa se podrían utilizar para pagar a proveedores, ayudar a los emprendedores, aumentar la seguridad, mejorar la infraestructura vial y dar empleo a unos 11 millones de personas en el país.

En particular, este aumento potencial de ingresos podría utilizarse para financiar la «iniciativa YouStart», una herramienta para facilitar a los jóvenes emprendedores el acceso a la financiación, competencias técnicas, formación y mentoría para poder fundar sus propias empresas. Sería un gran paso para solucionar el problema del desempleo juvenil del país.

El coste de vida

Ya había informes que reflejaban una disminución de las transacciones monetarias incluso antes de implantarse la tasa.

Algunos analistas argumentan que este impuesto ampliará la ya enorme brecha de riqueza, ya que aumentaría potencialmente la desigualdad y la tasa digital podría tener consecuencias de gran alcance. Repercutirá sobre los sueldos que se reciben por medio de las plataformas de pagos móviles de Ghana, pues la ley actual no distingue entre cuentas personales y corporativas.

«A la gente le cuesta comprender por qué se aprueba esta ley ahora. El tipo en sí es, además, demasiado alto. Debería haber sido de un 0,5 %».
Franklin Cudjoe, director del centro Imani Africa de políticas y educación de Ghana

El apasionado debate que ha suscitado la tasa digital pone sobre la palestra un diálogo de más alcance sobre las distintas formas que podrían adoptarse para reducir la pobreza y aumentar la productividad del continente en su conjunto.

Las naciones de África reconocen que es necesario cerrar urgentemente dos brechas fundamentales. La primera es la brecha de capital humano que limita al continente a aprovechar solo un 40 % de su potencial. La segunda es el vacío de infraestructuras, cuya mejora podría potenciar el crecimiento y aumentar el PIB per cápita un 2,6 % anual.

Sin embargo, salvar estas brechas requiere cantidades ingentes de recursos económicos. El Banco Mundial estima que las infraestructuras africanas requieren una inversión de más de 93 000 millones de USD al año durante la próxima década.

Los expertos afirman que el África subsahariana necesita reforzar sus sistemas impositivos para desplegar el potencial de sus propios recursos fiscales, aumentar la confianza de los contribuyentes en la administración y avanzar en tecnología.

En los últimos años, las empresas de tecnología financiera y las empresas emergentes han atraído millones de dólares en financiación. Algunos expertos han mostrado sus reticencias a la tasa digital, ya que podría hacer mella en este sector.

Aumentar los ingresos fiscales sigue siendo la forma de estabilizar la deuda menos nociva para el crecimiento. Además, crear un sistema fiscal eficiente es fundamental para satisfacer las demandas actuales de cualquier país y poder fomentar la educación y la sanidad, así como para suplir las notables necesidades de infraestructuras.

«Es necesario abrir el debate acerca de cómo reducir la dependencia de la deuda, y sobre cómo pueden ayudar especialmente las políticas fiscales e impositivas a evitar tensionar más la deuda».
Abdoulaye Coulibaly, Director del Departamento de Gobernanza y Finanzas Públicas, Banco Africano de Desarrollo

¿Un futuro brillante para la tasa digital?

En África, las tasas digitales están dando sus primeros pasos y solo unas pocas naciones como Camerún, Uganda, Kenia, Egipto, Nigeria y Sudáfrica están aprovechando sus potenciales bondades (y perjuicios). Los observadores se muestran precavidos y muchos se preguntan por qué se han creado en vez de aumentar los impuestos actuales.

Según el Dr. Nara Monkam, director de investigación del Foro sobre la Administración Tributaria Africana, es necesario centrarse en mejorar la eficiencia y la eficacia de la administración tributaria, racionalizar el gasto fiscal, la digitalización, la lucha eficaz contra la evasión fiscal y los flujos financieros ilegales, y luchar contra la corrupción y el fraude.

Otros expertos arguyen que la tasa digital podría tomar otra forma. En vez de tasar las transacciones en sí, el gobierno podría aplicar un impuesto sobre las comisiones que cobran las empresas de telecomunicaciones. Dependiendo del precio y de la demanda de lo que se tase, las empresas de telecomunicaciones podrían decidir si compartir la carga fiscal con sus clientes o absorberla en su totalidad.

Muchas personas creen que, para que la tasa digital tenga éxito, el gobierno debe ser transparente y responsable en torno al uso que dé a dichos ingresos. Si los ghaneses ven que sus impuestos se gastan acertadamente, habría recorrido para aumentar el tipo y ampliar los objetivos.

Ante la disminución del flujo de ayudas exteriores y el aumento de la deuda, la mayor esperanza que tiene África para cerrar sus brechas de capital humano e infraestructuras reside en aumentar sustancialmente la movilización de sus recursos internos. Y, sin duda, las políticas fiscales equitativas son un método esencial para lograrlo.

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